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Book details
  • Genre:BIOGRAPHY & AUTOBIOGRAPHY
  • SubGenre:Artists, Architects, Photographers
  • Language:Spanish
  • Pages:95
  • eBook ISBN:9781935892342

Vejestud

by Danny Rivera

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Overview
Vejestud, divino tesoro, te aguardo para emprender un tiempo viejo que no añora a la juventud, que me ayuda a envejecer. Juventud, lluvia cálida y fría, que cae para hacer crecer la salud y valentía de un alegre y viejo proceder. Quien sepa mantener con alegría y compostura los días de la vejez, jamás se preguntará porqué ésta nos llega y aguardará sin reparos las líneas de su geografía, así la paciencia lo llevará en paz hacia la nueva travesía.
Description
Los momentos posteriores a la meditación diaria, los ratos de esparcimiento en el hogar, las horas de espera en aeropuertos y en vuelos al trasladarme de un país a otro, son espacios para reflexionar, rememorar, evaluar, proyec- tar o pasar revista de mis actos y de mis pensamientos... Y, muy particularmente, para visualizar la vida desde la pers- pectiva cronológica en que ésta se halla: etapa a la que me ha dado por llamar vejestud, como reflejo de mi sentir... La juventud de mi vejez es eterna porque la propia ve- jez no la vence. Mi juventud aprendió a respetar la vejez que vivo y percibo en estos días. Mi voluntad y mi vejez son jóvenes y conviven juntas. Y como el carbón y el diamante, jamás porfían. Toda energía que brota de mí es joven y transmite fuer- zas a mi Espíritu, que es también, y a la par, joven y viejo. Mis acciones son jóvenes y mis temores viejos. Mi creativi- dad es joven: tengo alternativas juveniles que se bañan en la sangre nueva de mis pensamientos. Mi amor es joven, mis tristezas y alegrías, por el contrario, viven en la fuente que alimenta la vejez de mi vida. Mi esperanza es simultáneamente joven y vieja. Mis lu- chas son jóvenes y vencen los obstáculos con el músculo de la imaginación que juguetea constantemente con la sabidu- ría del viejo. Mis decisiones son viejas y cuando encuentro bienestar con ellas es porque las he impregnado de autén- tica filantropía. Aunque pueda fallar en el intento por encontrar felici- dad y alegría, una sonrisa de viejo me ayuda a comprender que mi juventud vive constantemente en mis días y que ella jamás siente reproche por la vejez que se va acumulando en mi cuerpo. Mi juventud ya no tiene prisa ni tampoco se sofoca cuando evoca al joven que fui y que una vez sí tuvo prisa. Tengo un llanto joven o ¿acaso es un llanto viejo? Mi arte de vivir parte del punto de vista de un anciano que es- cucha con atención lo que sucede. Mi verdad o ecuanimi- dad es el equilibrio que promueve mi vejez cuando el joven que una vez vivió en mí se emborracha de ego y se pierde buscando recuperar lo perdido. A través de la paz, me en- cuentro con la vejez y la reparto en derroches. La vejez es mi paz porque es parte de un espíritu inmortal colectivo que escucha la sabia elocuencia que narra la conciencia de Dios con sus cantares.
About the author
Danny Rivera es considerado como la “Voz nacional de Puerto Rico”. Se le conoce por el estilo apasionado de sus canciones y su compromiso social. Dondequiera que se hable español, su grandiosa voz se reconoce a través de sus más de 60 discos, de los cuales cuatro han recibido nominaciones a premios Grammy. Danny es el único cantante puertorriqueño que ha ofrecido cuatro conciertos en el Carnegie Hall; en 1979, 1989, 1999 y 2010. Danny nació en un área conocida como la 23 abajo, una comunidad de escasos recursos y gran cultura en Santurce, Puerto Rico, que recibió su nombre de una de las paradas del antiguo tranvía. Sus primeras experiencias cantando fueron en el coro de una iglesia evangélica y en los bares de su comunidad. Su primera presentación como cantante profesional fue con la orquesta de César Concepción en el Hotel San Juan. Los festivales musicales televisados son plataformas de talento importantes en Latinoamérica y luego de que Danny fue seleccionado como Revelación del Año en el Festival de Popularidad de 1968, se convirtió en una cara conocida en Puerto Rico. Con un repertorio que enfatizaba el bolero, fue una figura emblemática de la bohemia de los años 1960 y 1970 que se basaba en el club nocturno Ocho puertas en el Viejo San Juan. Luego de su primera grabación en 1968 de “Amor, Amor” junto al grupo Clean Cuts, grabó una serie de éxitos entre los que se encuentran “Porque yo te amo”, “Fuiste mía un verano”, “Manolo”, “Mi viejo”, “Yo y la rosa” y “Va cayendo una lágrima”. En 1971, junto a Roberto Carlos, tuvo un superéxito con la canción “Jesucristo” seguido del disco Mi Hijo que incluyó dos canciones determinantes en su trayectoria artística: “Tu pueblo es mi pueblo” y “Amada amante”. Durante varios años después de esto, grabó y ofreció funciones a un paso muy acelerado, hasta convertirse en una estrella a nivel internacional al mismo tiempo que se mantuvo presente en la radio y la televisión puertorriqueña. En 1980, entró en contrato con la disquera venezolana TH y, aunque era algo totalmente nuevo para un artista del género del pop latino, comenzó a hurgar en el rico pasado de la música puertorriqueña. Los discos que grabó durante esta época se consideran clásicos como Alborada, Serenata (junto con el “Madrigal” de Don Felo, que se convirtió en un clásico suyo) y Danza para mi Pueblo, un disco de danzas puertorriqueñas. También comenzó su propio sello discográfico, DNA y produjo canciones como Así cantaba Cheíto González, Volumen I y II y un disco de baladas de Tito Rodríguez, Inolvidable Tito. El 15 de septiembre de 1987 se presentó en el Centro de Bellas Artes de San Juan junto a Michel Camilo en un exitoso concierto a dúo llamado Danny regresa a Ocho puertas. Desde su debut hasta el día de hoy, Danny Rivera se ha presentado en muchísimos escenarios de Latinoamérica, el Caribe y los Estados Unidos. Ha ganado innumerables premios y sigue activo en la música y la filantropía.
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